Mi principal destino no era Catania, pero quise vivir la experiencia Erasmus y terminé adentrándome en la ciudad siciliana. Cuando empecé a informarme sobre mi nuevo destino descubrí que, aunque su centro histórico es muy bello, no todo era romantizable: las primeras descripciones que encontré la señalaban como una ciudad sucia y peligrosa. Aun así, quise explorarla por mí mismo.
Para mi sorpresa, la gente aquí es muy vibrante. Desprenden alegría y cercanía: aunque lleves solo un día, te acogen como si llevaras toda una vida. La ciudad está llena de vida; hay ambiente todos los días e incluso entre semana las calles están animadas. El centro es un encanto, aunque es cierto que en los alrededores no tanto. Mi recomendación es que, si tu próximo destino es esta ciudad, intentes encontrar alojamiento en la zona céntrica.
Otra gran dificultad fue encontrar piso. Invertí muchas horas buscando una vivienda adecuada, pero siempre surgían problemas. Mi consejo es que, aunque pueda dar apuro no tener apartamento asegurado desde el principio, esperes a septiembre: fue entonces cuando empecé a recibir muchísimas notificaciones de alquileres disponibles.
Tuve la suerte de venir a esta ciudad acompañado, y gracias a ello no me costó tanto socializar. También recomiendo buscar grupos en redes sociales relacionados con tu ciudad de destino: los grupos Erasmus suelen organizar muchas actividades y te ayudan a sentirte acompañado desde el principio.
Estas son mis primeras experiencias Erasmus y espero terminar estos meses recorriendo la ciudad entera y con muy buenas sensaciones.
¡Hasta la próxima!
