Erasmus en Gante (Bélgica) de David Villalba, profesor de fotografía.
Esta es mi segunda experiencia en el programa Erasmus+ en esta escuela, la tercera en total, y siempre es una experiencia enriquecedora por distintos motivos. Aquí, una suerte de conclusión.
En esta ocasión partí a mi destino menos de 12 horas después de que terminara el WOW porque tomé la opción de viaje ecológico y viajé en tren. Eso ya hizo que el viaje se viviera de otra manera, pero además llegué a un sitio lleno de estímulos positivos. Mi tren entró en la estación de Gante a las 12.00h y a las 13.00h ya estaba en el campus porque era la jornada de puertas abiertas de la universidad KASK. El recibimiento no pudo ser mejor, ya que ese mismo día pude conocer tanto a los 3 cursos de la carrera de fotografía y diseño, como a los alumnos del máster de fotografía. Además, pude visitar las instalaciones de los departamentos de fotografía, cine y diseño. Durante toda la semana, hasta el viernes, cada curso y cada profesor quería tener un rato conmigo y dar a conocer a su grupo, su espacio y sus actividades.
Tan solo me permito el lujo de destacar tres o cuatro cosas. Por ejemplo, la inclusión en un ejercicio práctico anual con el alumnado de último curso de la carrera de fotografía. La sesión de revisión de porfolio individual con los alumnos del máster de fotografía. La reunión con la directora del departamento de investigación de la universidad que me dio buenos y bonitos consejos, por pasionales y experimentados después de 20 años de experiencia en el cargo, sobre cómo hacer crecer la cultura de la investigación desde el departamento. También fue inspiradora la asistencia al simposio Global South sobre cómo activar nuevas vías para imaginar el futuro desde la práctica artística, la gestión cultural y la investigación. Hubo mucho más, en una semana muy bien preparada y con múltiples actividades, pero quien quiera saber preguntará.
Mi impresión es que cuando hay apoyo institucional y una buena financiación se nota. En todo, no solo en el material y en las instalaciones. La actitud y el cariño se va decantando hasta los docentes. Se siente el respaldo y el apoyo. Al mirar el origen del viaje veo todo lo que nos queda por conseguir, pero también toda la energía y la motivación de un buen equipo en la escuela. Cuando esa falta de querencia llega hasta nosotros veo como algunos luchan contra olas gigantes para cambiar la corriente y que la desidia no llegue al alumnado o a los compañeros. Cuando la gestión de lo público pasa a lo privado esos espacios que eran nuestros tienen ahora propietarios que se creen con derechos y así actúan. No perpetuemos una falta de cariño institucional que nos sabotea y nos empobrece. Quizás sea hora de actuar en bloque para que el dique no sea de contención, sino que se le gane terreno al mar del abandono. De eso por aquí saben mucho.
Estamos en manos de la nada, pero debemos pelear por todo.



