Este cementerio al norte de Rumanía, ya cerca de la frontera con Ucrania, es muy popular debido a la costumbre iniciada en los años 30 del sXX de representar en madera tallada y policromada y con un estilo folkie-naïf el oficio, o la manera de morir de cada difunto. Realmente simpático, teniendo además en cuenta que se trata de un paseo entre lápidas funerarias.



