Experiencias

  • 23 marzo, 2021 Martanieto29

    El día 15 de Febrero, llegué a Catania, todo fue un poco locura para mí; el viajar por primera vez sola, el tener que coger dos aviones diferentes haciendo escala en Roma y añadiéndole el tema del Covid, pero todo salió perfecto. En cuanto llegué conocí mis compañeros de piso, uno de ellos italiano, el cual me está ayudando bastante con el idioma; y otra chica española que estudiaba en la misma Accademia di Belle Arti di Catania.

    Al día siguiente fui a conocer a los demás Erasmus españoles, que casi todos llevaban todo el curso en Catania; y me pareció bastante curioso que a una ciudad como Catania viniesen tantos estudiantes de Derecho (que son la mayoría).

    Los siguientes días conocí la ciudad; la cual me pareció un poco ciudad sin ley, donde la mayoría iban sin mascarilla, o el tráfico sin seguir las normas, apenas hay semáforos ni pasos de peatones, y ninguna señal de velocidad; además de la gran mayoría de negocios ilegales; pero sin embargo mucha policía, y militares por las calles centrales como Via Etnea, Via Bellini o la Piazza Duomo.

    Una de las cosas que más me sorprendió en la primera semana, fue la lluvia de cenizas por el Etna. Había ido al IKEA con mis compañeros para comprar unas cosas necesarias para el piso y a la vuelta sonaba como si fuese lluvia normal, pero el coche no se mojaba, y ya Juliano, mi compañero de piso nos comentó lo que era, pero nos quedamos asombradas. En cuanto nos bajamos del coche vimos como estaba todo lleno de mini piedras del volcán (lapilli). Además dijeron que hacía varios años que no pasaba, pero en el poco tiempo que llevo aquí ya han pasado varias veces.

    Otra cosa que también me impresionó y me gustó bastante es el mercado; hay varias calles donde ponen puestos y puedes encontrar de todo, desde ropa, comida, hasta productos de limpieza, o de casa o productos electrónicos; a muy buen precio y la comida para mi gusto, la carne y el pescado muy buena calidad ya que es fresca.

    En cuanto a la Accademia di Belle Arti, está dividida en diferentes partes de la ciudad, pero todas las clases se imparten en Via del Bosco; desde el centro de la ciudad está lejos y hay que coger un bus; aunque este año están impartiendo todas las clases de forma online. El día que fui a visitarla me gustó bastante y me recordó a nuestra escuela Mateo Inurria, por los jardines tan bonitos que tenía. No me dejaron entrar por el tema del Covid, pero lo poco que pude ver era un edificio principal con la secretaría; y el patio rodeado de una gran variedad de plantas, varios edificios pequeños donde cada uno está para las diferentes clases. Y tenía grandes vistas de Catania ya que estaba en lo alto de la ciudad.


  • 8 julio, 2020 Clixmotion

    Buenos días a todes, como ya os podéis imaginar, todo lo bueno acaba. Pero no acaba de cualquier manera, puesto que para mi se han abierto un montón de frentes. Lo que significa que gracias al Erasmus tengo otros caminos por los que continuar la aventura.

    Es una pena pensar todo lo que pude hacer y no hice, así que me quedaré con lo que si hice y para mi se queda. Me gustaría dar un consejo a quien sea que vaya a leer este blog y es el siguiente; si a alguien se le ocurre hacer un erasmus en el 2020 o 2021, le recomienzo que se plantee la posibilidad de hospedarse en una residencia. Ya que puede que haya otro rebrote, y es mejor estar confinado con más gente que con uno mismo. Esto te podría llevar a la locura …

    Al igual, como ya podéis suponer, ha sido una experiencia única e irrepetible. Y en cuanto a Oporto, es una ciudad increíble, con lugares fascinantes, mezcla de naturaleza y urbe, con una pizca rural… En resumen, es indescriptible.


  • 27 junio, 2020 Msalud99

    Sabes que todo se empieza a terminar cuando llega la hora de hacer las últimas entregas, cuando comienzas a buscar el vuelo con más insistencia y cuando tienes que renovar la tarjeta de transporte por tercera vez.

    Esta experiencia además de enseñarme el método de estudios que imparten en Praga para el diseño gráfico, me ha brindado la oportunidad de conocer una nueva versión de mí misma que desconocía. He aprendido muchas cosas de esta ciudad y de las personas con las que he vivido en ella. Me he enamorado una y otra vez paseando por sus calles, plazas y parques. He conocido historias y leyendas que no conocía de un lugar con tantos sucesos a lo largo del tiempo. En definitiva he aprendido a vivir y a convivir en esta ciudad tan bonita.

    Siempre he escuchado la típico que dicen de “hacer Erasmus es algo inolvidable” pero hasta que no tienes la oportunidad de vivirlo realmente, jamás podrás entender esa frase en su totalidad. 

    Esta experiencia me ha hecho ganar otra visión sobre las cosas que antes no tenía demasiado en práctica, así como no juzgar a las personas por los prejuicios, por su apariencia o por su país de origen. He aprendido a ser más abierta y flexible en diferentes aspectos y a saber disfrutar de los pequeños detalles aunque los tiempos que corren no sean favorables.

    Aunque al principio no fue un camino de rosas y estar en una residencia no entrase dentro de mis planes, estoy muy orgullosa y contenta de cómo ha ido surgiendo y desarrollándose todo. 

    De República Checa me llevo esta hermosa ciudad, sus calles, sus parques, su río, sus característicos edificios, a la gente que conocí en ella, pero sobre todo me traeré conmigo esta nueva mentalidad y a todos los demás Erasmus que conocí de diferentes puntos del mundo y de España.

    En resumen, animo a todo aquel al que le interese vivir esta experiencia, a vivirla y a disfrutar cada momento y cada rincón de la ciudad a la que visite. Considero que abrirse y conocer a tanta gente  nueva de diferentes países combinando tantas nacionalidades, culturas, idiomas y conocimientos es algo maravilloso y muy enriquecedor para uno mismo, probablemente esta sea la mejor ventaja del Erasmus. Aprender cosas nuevas o visitar lugares que desconocías está bien, pero conocer a toda clase de personas con el mismo propósito que tú y sentirte como en casa a tantos kilómetros de la tuya, está aún mejor.

    Nunca me arrepentiré de haber invertido mi segundo cuatrimestre en una ciudad tan bella como esta y rodeada de unas personas tan bellas como las que me acompañaron en esta experiencia.

    Muchas gracias por haberme brindado esta oportunidad, en un par de años me gustaría repetir la experiencia haciendo mis prácticas en un nuevo lugar y con una nueva y positiva mentalidad después de vivir esta.

    Solo puedo añadir “Bendito y maldito Erasmus”, que además de hacerte vivir una experiencia tan buena, te la arrebata y desearías que fuese eterna. Muchas gracias a todo aquel que me ha acompañado en esta etapa tan bonita de mi vida.

    Un saludo, María Salud.


  • 26 junio, 2020 Msalud99

    Los primeras semanas fueron resumidas en ir a clase, conocer gente nueva, hacer turismo por la ciudad y todo ello rodeado de muchas risas y buenas vibras. Rápidamente toda la gente de la residencia se abrió conmigo y me hicieron sentir una más de ellos. Conocer a personas con este tipo de mentalidad tan abierta y sin prejuicios considero que son todo un ejemplo a seguir. En mi caso me presenté de repente sola en un país con distinto idioma y moneda, como al igual que la mayoría y considero que apoyarnos entre todos y conocernos partiendo de la misma situación, ayuda a tener una experiencia más llevadera y cómoda.

    Cerramos el primer mes con éxito haciendo un viaje a Budapest, pero fue esa misma semana al llegar, que salimos de nuestra burbuja para entrar de lleno en la situación que estaba atravesando todo el mundo, la conocida pandemia.

    Sinceramente en República Checa actuaron muy bien desde el primer momento, todo el mundo tomó consciencia de la situación rápidamente y siguieron las indicaciones del gobierno al pie de la letra. Dentro de lo malo este fue uno de los países más controlados con el Covid-19, por lo que a pesar de existir afectados y muertes, la gente ha podido salir a la calle en todo momento. Al principio solo se podía salir para hacer la compra, ir al médico, a trabajar, ir a ver a familiares o a la farmacia. Tras un tiempo permitían salir a pasear a los parques para poder tomar el aire o salir a hacer deporte. De repente el abarrotado metro quedó vacío, al igual que los tranvías o buses, realmente se vivió un periodo de temor e incertidumbre entre toda la población, aunque tuvieron una buena forma de llevarlo respetando las medidas de seguridad impuestas. Las fechas de apertura de los establecimientos poco a poco han hecho que a día de hoy, unos meses más tarde apenas parezca que pasó nada. 

    La mascarilla se convirtió en un complemento más, sin ella era no era posible montarse en el transporte público. Algunas personas creen que este país fue uno de los menos afectados por todo el cuidado que han tenido llevando las mascarillas a todas partes y colocando desinfectantes por todas las esquinas de la ciudad. 

    Respecto a las medidas que se tomaron, no iba por fases ni tenías que cumplir ninguna clase de requisitos, el gobierno estableció una serie de fechas para ir abriendo poco a poco los establecimientos, poder reunirse cada vez más personas en un mismo espacio o para desprenderse de la mascarilla al aire libre, aunque para el transporte sigue siendo obligatoria.

    También me gustaría contaros como pasé mi cuarentena en la residencia. Tuve la oportunidad de tomar un vuelo al principio, cuando las cosas aún no estaban tan desfavorecidas, pero por pena a irme de la ciudad con solo un mes de estancia, preferí quedarme un tiempo más y dependiendo de como avanzase la situación me quedaría o no más tiempo. Efectivamente, las cosas empeoraron y para mi desgracia, cerraron fronteras y con ello mi vuelo a España. A muchos estudiantes les cancelaron o aplazaron las prácticas y otros como en mi caso pudimos continuar dando clases online desde la residencia. 

    Pasar parte de una pandemia en una residencia a tantos de kilómetros de tu casa tiene su parte negativa pero también la positiva. Por un lado, considero que del modo en el que se empezó a desarrollar mi cuarentena en Praga fue más afortunado que si lo hubiese pasado en España. Por el otro lado, justamente cuando empezaba a disfrutar de mi Erasmus, el mundo entero sufrió un parón, todos nosotros dejamos de lado la vida que llevábamos, los viajes planeados, y en cierto modo pensamos que nuestra experiencia había terminado, pero no era así.

    Personalmente aunque no sea plato de buen gusto que tu año de Erasmus se vea afectado por una pandemia mundial, intenté enfocarlo de modo que a pesar de salir de la residencia solo para ir a comprar comida, debíamos intentar hacer que ese bache fuese más ameno entre todos.

    Y así fue, intentamos seguir disfrutando nuestro Erasmus dentro de la residencia, cosa que se complicaba un poco ya que debemos recordar que no podíamos agruparnos más de 5 personas en una misma habitación y eso no siempre era tarea fácil ya que siempre nos reuníamos un gran grupo de personas entre internacionales y españoles.

    Finalmente puedo decir que entre todos hemos conseguido que la cuarentena vivida en Praga haya sido bastante llevadera a la vez que feliz. Es increíble cómo un grupo de personas pueden llegar a hacer que una desgracia mundial sea pausada por unos instantes y cambiada por buenos momentos, canciones y alegría.

    Un saludo, María Salud.


  • 25 junio, 2020 Msalud99

    La primera semana que pasé en la ciudad fue en el Airbnb que alquilé junto con Pepe, podríamos resumirla en una auténtica montaña rusa de emociones. Comencé las clases un lunes y mientras aprendía como funcionaba allí todo el tema de las clases mezclando ateliers con lecciones teóricas, no paraba de buscar alojamiento por internet en todo tipo de páginas y seguíamos sin encontrar nada que nos gustase a los tres. 

    Hasta que un día el jefe de Bea le proporcionó alojamiento en una plaza que quedó libre en el piso de un conocido y en ese momento fue cuando nos dimos cuenta de que se terminaban los días para salir de aquel acogedor Airbnb y necesitábamos una urgente solución a corto plazo para conseguir un techo definitivo. Comenzamos a buscar también alojamientos individuales en residencia o piso. El jueves Pepe fue admitido en Strahov, una residencia de estudiantes, por lo que solo faltaba yo. No os engañaré si os digo que ese jueves por la noche (mientras quedaban todos los Erasmus que llegaron en las primeras semanas) fue el peor día de mi Erasmus, ya que no quería volverme a España por el hecho de no encontrar alojamiento y me agobié muchísimo, pero sabía que debía seguir intentándolo.

    Ese mismo día le pregunté a Charlie, un chico de España al que conocí el segundo día de clase, por la nueva residencia a la iba a entrar y enseguida me envió el correo de la señora con quien realizó la reserva. A la mañana siguiente mientras iba de camino a Strahov para volver a solicitar mi entrada en la residencia tras haber sido rechazada el día anterior, me contestó la señora de la otra residencia a la que iba a ir Charlie. En cuestión de minutos intercambiando algunos correos con ella me facilitó la reserva para entrar en Vetrnik, una de las residencias de la Charles University a la que podía ingresar la mañana siguiente, justamente cuando finalizaba el contrato del Airbnb. Fue ahí cuando desapareció todo el agobio y el estrés que llevaba conmigo desde hace meses. Directamente montada en el bus 191 que me llevaba a Strahov, pasé de largo esa parada para bajarme en Kolej Vetrnik y visitar el lugar en el que pasaría los siguientes meses de mi estancia en la ciudad.

    Kolej Na Větrníku blok III. – Univerzita Karlova v Praze (Praha …

    Una vez en la residencia mientras hablaba por teléfono con mi madre contándole todo lo ocurrido escuché a dos chicas, Mar y Elena que pasaron por mi lado hablando español y no pude evitar preguntarles por la residencia, enseguida me colaron por la puerta del bloque tres, me enseñaron las instalaciones y a pesar de saber que ese lugar se parecía bastante poco a un hotel de lujo, sabía que tras toda la lluvia que había atravesado hasta llegar ahí, era el verdadero inicio de mi nueva etapa Erasmus. 

    Referente a la escuela de arte ADI Institut, consiste en un espacio en el que puedes encontrar diferentes asignaturas prácticas o teóricas como photography, multimedia, painting, art history, psychology of art o museums and galleries entre otras. Las clases se sitúan a lo largo de un edificio similar al del resto de la calle, con su características fachadas ornamentadas y de colores pasteles. Encontrarás muchos carteles, pinturas o esculturas llenas de color o con curiosas formas por los pasillos y descansillos del edificio. Aunque no tenga cafetería, puedes comprar café de una máquina que hay en la primera planta.

    Las clases se imparten en inglés, empleando un lenguaje técnico y los profesores generalmente son muy serviciales a la hora de resolver dudas. Comparando con las clases de España, en esta escuela de arte siguen otro tipo de organización o metodología diferente, ya que puedes aprender las disciplinas del diseño gráfico con otro tipo de asignaturas y referencias, además en tres años puedes terminar los estudios y  conseguir tu título. Por lo general a los estudiantes Erasmus les dan la opción de escoger asignaturas del primer y del segundo año, pero recomiendan que el alumno escoja las del primer año ya que estudiar es un nuevo centro con unas asignaturas distintas y en un idioma diferente podría ser un cambio demasiado brusco y poco viable para el estudiante. 

    Por último y no menos importante, me gustaría hablar del tema “tarjetas”, poco comentado y muy útil para usar en un país extranjero y sobre todo en pleno Erasmus. Hasta que no me sumergí en esta experiencia y conocí a otros estudiantes que ya conocían como iba la vida aquí, no escuché hablar de la tarjeta ISIC, consiste en una tarjeta de estudiantes que además de confirmar que eres estudiante, te provee descuentos en muchísimas cosas, ya sean sitios de comida, museos, transporte y a veces incluso en lugares de ocio. Esta tarjeta se puede conseguir fácilmente por internet y tiene un precio anual bastante asequible.

    Respecto a las conexiones de la ciudad, tras haber visitado durante este último tiempo otros lugares como Amsterdam, Budapest o Berlín, puedo decir con certeza que Praga es la ciudad que mejor conexiones tiene para poder acceder a cualquier lugar ya sea en metro, tranvía, bus o tren; pero para ello necesitarás la tarjeta de transporte que puedes conseguir en alguna de las oficinas de la ciudad, teniendo la tarjeta ISIC, obtendrás un descuento de estudiante, por lo que el precio será más asequible. Si no obtienes la tarjeta de transporte, deberás comprar tickets en las máquinas que aparecen instaladas en los diferentes transportes, y después tendrás que validar el ticket en las diferentes máquinas para marcar la hora y la fecha a tener en cuenta para la caducidad del boleto, esto es muy importante ya que si el revisor os lo pide y no está marcado, os pueden multar. Hablando de los revisores, no usan ningún uniforme específico ni se les reconoce fácilmente, van vestidos como ciudadanos normales y corrientes pero llevan consigo un anillo con el sello de revisor y su documentación, por lo que conviene no arriesgarse cuando no tienes ticket o se caduca la tarjeta de transporte.

    Para terminar el tema tarjetas, me gustaría recomendaros una tarjeta de crédito que utilizo y por ahora estoy muy contenta ya que con ella puedo comprar en tiendas, sacar coronas en dinero físico desde cualquier cajero e incluso pagar con el móvil sin que me cobren comisión, mi tarjeta es una visa de Revolut y opino que para realizar un Erasmus en el que utilizas un banco diferente al de tu ciudad, conviene que no te cobren dinero extra con el cambio ni por el servicio.

    Estas son algunas de las recomendaciones que os puedo aportar ya que considero que es muy importante saber cómo manejarse en este campo específico a la hora de vivir en una nueva ciudad y en un nuevo país.

    Un saludo, María Salud.