27 junio, 2020 Msalud99

Sabes que todo se empieza a terminar cuando llega la hora de hacer las últimas entregas, cuando comienzas a buscar el vuelo con más insistencia y cuando tienes que renovar la tarjeta de transporte por tercera vez.

Esta experiencia además de enseñarme el método de estudios que imparten en Praga para el diseño gráfico, me ha brindado la oportunidad de conocer una nueva versión de mí misma que desconocía. He aprendido muchas cosas de esta ciudad y de las personas con las que he vivido en ella. Me he enamorado una y otra vez paseando por sus calles, plazas y parques. He conocido historias y leyendas que no conocía de un lugar con tantos sucesos a lo largo del tiempo. En definitiva he aprendido a vivir y a convivir en esta ciudad tan bonita.

Siempre he escuchado la típico que dicen de “hacer Erasmus es algo inolvidable” pero hasta que no tienes la oportunidad de vivirlo realmente, jamás podrás entender esa frase en su totalidad. 

Esta experiencia me ha hecho ganar otra visión sobre las cosas que antes no tenía demasiado en práctica, así como no juzgar a las personas por los prejuicios, por su apariencia o por su país de origen. He aprendido a ser más abierta y flexible en diferentes aspectos y a saber disfrutar de los pequeños detalles aunque los tiempos que corren no sean favorables.

Aunque al principio no fue un camino de rosas y estar en una residencia no entrase dentro de mis planes, estoy muy orgullosa y contenta de cómo ha ido surgiendo y desarrollándose todo. 

De República Checa me llevo esta hermosa ciudad, sus calles, sus parques, su río, sus característicos edificios, a la gente que conocí en ella, pero sobre todo me traeré conmigo esta nueva mentalidad y a todos los demás Erasmus que conocí de diferentes puntos del mundo y de España.

En resumen, animo a todo aquel al que le interese vivir esta experiencia, a vivirla y a disfrutar cada momento y cada rincón de la ciudad a la que visite. Considero que abrirse y conocer a tanta gente  nueva de diferentes países combinando tantas nacionalidades, culturas, idiomas y conocimientos es algo maravilloso y muy enriquecedor para uno mismo, probablemente esta sea la mejor ventaja del Erasmus. Aprender cosas nuevas o visitar lugares que desconocías está bien, pero conocer a toda clase de personas con el mismo propósito que tú y sentirte como en casa a tantos kilómetros de la tuya, está aún mejor.

Nunca me arrepentiré de haber invertido mi segundo cuatrimestre en una ciudad tan bella como esta y rodeada de unas personas tan bellas como las que me acompañaron en esta experiencia.

Muchas gracias por haberme brindado esta oportunidad, en un par de años me gustaría repetir la experiencia haciendo mis prácticas en un nuevo lugar y con una nueva y positiva mentalidad después de vivir esta.

Solo puedo añadir “Bendito y maldito Erasmus”, que además de hacerte vivir una experiencia tan buena, te la arrebata y desearías que fuese eterna. Muchas gracias a todo aquel que me ha acompañado en esta etapa tan bonita de mi vida.

Un saludo, María Salud.