26 marzo, 2021 Martinjemes

¡Hola a todxs! Mi nombre es Martín, actualmente estoy cursando el tercer año de las Enseñanzas Artísticas Superiores de Diseño Gráfico en la Escuela de Arte Mateo Inurria. Durante el segundo cuatrimestre de este curso estaré en Praga, en el ART & DESIGN INSTITUT, realizando el Programa Erasmus+. En esta primera entrada del blog me gustaría explicar mi camino hasta aquí, todo el proceso de la solicitud de la beca, alojamiento, vuelo…

Siento que soy una persona bastante soñadora, que siempre tiene que tener una meta por delante, un objetivo que cumplir. Años atrás ya tuve la oportunidad de realizar estudios en el extranjero, tres intercambios escolares para ser exacto. Desde entonces supe que este país no está hecho para mí y que toda oportunidad que tuviera por delante de salir de España lucharía por que se hiciera realidad. Es por eso que desde que entré en Diseño Gráfico en el Mateo Inurria tuve claro que me quería ir de Erasmus, quería seguir aprendiendo, aprender idiomas, viajar, conocer gente… Hice lo que pude por tener una nota media alta desde el primer curso, también me apunté a una academia de inglés en verano para obtener el certificado B2 de inglés y así lograr la plaza.

Y aquí estoy, lo logré, ¡estoy de Erasmus! Cuando vi que me dieron la plaza me costó asimilarlo, de sólo pensar todo lo que se me venía por delante me moría de nervios. Para mí personalmente el proceso de inscripción y convalidación de asignaturas no fue para nada difícil. ¡Si tienes las ideas claras desde un principio todo saldrá bien! Asistir a las charlas informativas que imparte la escuela también ayuda mucho. Como consejo para futuros estudiantes Erasmus: no os agobiéis, el camino hasta el Erasmus se hace largo pero merece la pena. También recomiendo que si queréis casi aseguraros la plaza os esforcéis por tener una buena nota media, y si aparte podéis sacaros el título del idioma mejor que mejor.

El 31 de enero empezó mi aventura. Iba bastante asustado por el tema COVID19, ya que la situación en ese momento en República Checa era desesperante, mucho peor que en nuestro país. Siento mucho decirlo pero a la población checa el virus les importa más bien poco. En mi vuelo que cogí desde Málaga yo era creo que de los únicos españoles, los demás tripulantes eran todos checos que venían de pasar unas vacaciones en la Costa del Sol. Me pareció todo un “cachondeo”, el vuelo iba lleno, todos los asientos ocupados, sin distancia de seguridad, la mayor parte del viaje la gente iba con la mascarilla bajada o por debajo de la nariz, no se les veía muy preocupados, de hecho estaban bebiendo Champagne y cantando. Recomiendo buscar el vuelo con bastante antelación, a mí personalmente me salió tirado de precio, aparte de porque lo busqué meses antes, porque debido a la pandemia los precios están más bajos.

A -10ºC y a las una de la madrugada llegué al aeropuerto de Praga y de ahí me fui directo a la residencia donde iba a pasar los siguientes cuatro meses. No sabía ni una palabra de checo y lxs recepcionistas ni una palabra de inglés, podéis imaginaros la odisea. Intenté comunicarme con ellos con el Traductor de Google pero se negaron, estaban como ofendidos porque yo estuviera en su país y no supiera hablar su idioma. En fin, un hombre de avanzada edad que sorprendentemente hablaba un poco de inglés pudo ayudarme y finalmente me dieron las llaves de la habitación. Me pidieron una PCR negativa, yo de España traía un test de antígenos y eso no les bastaba, así que tuve al día siguiente que ir a un hospital y pagarme de mi bolsillo una prueba. La residencia en la que estoy viviendo se llama “Kolej Hvězda”. Está bien de precio, comparado con lo caros que son aquí los pisos, lo único malo es que está a treinta minutos en metro del centro de la ciudad y de la escuela. Es bastante grande y está rodeada de muchas zonas verdes en las que se puede disfrutar mucho de la naturaleza. La recomiendo si no quieres pagar mucho y te da igual usar transporte público para moverte por la ciudad. Por cierto, recomiendo mucho buscar la residencia con bastante antelación. Los estudiantes de universidad sí tienen una plaza fija en las residencias checas pero los estudiantes como nosotros de escuelas de arte tenemos que buscar por nuestra cuenta.

Para terminar esta primera entrada en el blog solo puedo decir ¡Iros de Erasmus! No tengáis miedo, todo el mundo que esté interesado en solicitar la beca que deje de darle vueltas y que se anime, merecerá la pena. Aquí abajo os voy a dejar unas cuantas fotos de mis primeros días en la ciudad, casi todos con temperaturas bajo cero y nieve.

¡Nos vemos en el próximo blog!