26 junio, 2020 Msalud99

Los primeras semanas fueron resumidas en ir a clase, conocer gente nueva, hacer turismo por la ciudad y todo ello rodeado de muchas risas y buenas vibras. Rápidamente toda la gente de la residencia se abrió conmigo y me hicieron sentir una más de ellos. Conocer a personas con este tipo de mentalidad tan abierta y sin prejuicios considero que son todo un ejemplo a seguir. En mi caso me presenté de repente sola en un país con distinto idioma y moneda, como al igual que la mayoría y considero que apoyarnos entre todos y conocernos partiendo de la misma situación, ayuda a tener una experiencia más llevadera y cómoda.

Cerramos el primer mes con éxito haciendo un viaje a Budapest, pero fue esa misma semana al llegar, que salimos de nuestra burbuja para entrar de lleno en la situación que estaba atravesando todo el mundo, la conocida pandemia.

Sinceramente en República Checa actuaron muy bien desde el primer momento, todo el mundo tomó consciencia de la situación rápidamente y siguieron las indicaciones del gobierno al pie de la letra. Dentro de lo malo este fue uno de los países más controlados con el Covid-19, por lo que a pesar de existir afectados y muertes, la gente ha podido salir a la calle en todo momento. Al principio solo se podía salir para hacer la compra, ir al médico, a trabajar, ir a ver a familiares o a la farmacia. Tras un tiempo permitían salir a pasear a los parques para poder tomar el aire o salir a hacer deporte. De repente el abarrotado metro quedó vacío, al igual que los tranvías o buses, realmente se vivió un periodo de temor e incertidumbre entre toda la población, aunque tuvieron una buena forma de llevarlo respetando las medidas de seguridad impuestas. Las fechas de apertura de los establecimientos poco a poco han hecho que a día de hoy, unos meses más tarde apenas parezca que pasó nada. 

La mascarilla se convirtió en un complemento más, sin ella era no era posible montarse en el transporte público. Algunas personas creen que este país fue uno de los menos afectados por todo el cuidado que han tenido llevando las mascarillas a todas partes y colocando desinfectantes por todas las esquinas de la ciudad. 

Respecto a las medidas que se tomaron, no iba por fases ni tenías que cumplir ninguna clase de requisitos, el gobierno estableció una serie de fechas para ir abriendo poco a poco los establecimientos, poder reunirse cada vez más personas en un mismo espacio o para desprenderse de la mascarilla al aire libre, aunque para el transporte sigue siendo obligatoria.

También me gustaría contaros como pasé mi cuarentena en la residencia. Tuve la oportunidad de tomar un vuelo al principio, cuando las cosas aún no estaban tan desfavorecidas, pero por pena a irme de la ciudad con solo un mes de estancia, preferí quedarme un tiempo más y dependiendo de como avanzase la situación me quedaría o no más tiempo. Efectivamente, las cosas empeoraron y para mi desgracia, cerraron fronteras y con ello mi vuelo a España. A muchos estudiantes les cancelaron o aplazaron las prácticas y otros como en mi caso pudimos continuar dando clases online desde la residencia. 

Pasar parte de una pandemia en una residencia a tantos de kilómetros de tu casa tiene su parte negativa pero también la positiva. Por un lado, considero que del modo en el que se empezó a desarrollar mi cuarentena en Praga fue más afortunado que si lo hubiese pasado en España. Por el otro lado, justamente cuando empezaba a disfrutar de mi Erasmus, el mundo entero sufrió un parón, todos nosotros dejamos de lado la vida que llevábamos, los viajes planeados, y en cierto modo pensamos que nuestra experiencia había terminado, pero no era así.

Personalmente aunque no sea plato de buen gusto que tu año de Erasmus se vea afectado por una pandemia mundial, intenté enfocarlo de modo que a pesar de salir de la residencia solo para ir a comprar comida, debíamos intentar hacer que ese bache fuese más ameno entre todos.

Y así fue, intentamos seguir disfrutando nuestro Erasmus dentro de la residencia, cosa que se complicaba un poco ya que debemos recordar que no podíamos agruparnos más de 5 personas en una misma habitación y eso no siempre era tarea fácil ya que siempre nos reuníamos un gran grupo de personas entre internacionales y españoles.

Finalmente puedo decir que entre todos hemos conseguido que la cuarentena vivida en Praga haya sido bastante llevadera a la vez que feliz. Es increíble cómo un grupo de personas pueden llegar a hacer que una desgracia mundial sea pausada por unos instantes y cambiada por buenos momentos, canciones y alegría.

Un saludo, María Salud.